La sucia verdad de los secadores de manos

Una forma segura de evitar la gripe y otros virus es lavarse las manos a menudo y correctamente.

Pero si puede, evite los secadores de aire de alta velocidad de los baños públicos. Una investigación demuestra que diseminan en lugar de eliminar los gérmenes. Lo mismo es cierto en menor medida para los secadores de aire caliente.

El claro ganador: las anticuadas toallas de papel.

A menudo decimos que el lavado de manos es la clave para prevenir la propagación de la enfermedad. Pero las manos mojadas aumentan el riesgo de transmisión de bacterias, por lo que el secado es un paso igualmente importante en la prevención.

Extensa investigación.

Las industrias de la salud y la alimentación están obsesionadas con la higiene de las manos. Eso es porque en un hospital, transmitir virus y bacterias pueden significar la vida o muerte. En un restaurante o en un crucero, enfermedades transmitidas por los alimentos como e. coli y norovirus pueden hacer que las personas se enfermen gravemente e incluso críticamente.

Como resultado, muchas investigaciones se han centrado en técnicas de lavado y secado de manos.

En un nuevo estudio, los microbiólogos de la Universidad de Westminster en Londres compararon los secadores de aire a presión con los secadores de aire caliente y las toallas de papel. Lo que encontraron fue perturbador:

El secador de chorro de aire dispersó 20 veces más virus que el secador de aire caliente y más de 190 veces más que las toallas de papel, a seis alturas diferentes.

La forma en que funciona cada método ayuda a explicar los resultados. Los secadores de aire a presión impulsan el aire hacia afuera a velocidades ultra altas. Los secadores de aire calientes funcionan por evaporación. Las toallas de papel absorben agua.

Secarse las manos con toallas de papel no solo las seca más rápido, sino que la fricción también desaloja las bacterias para dejarlas más limpias.

La mejor manera de tener las manos realmente limpias

Nuestra especialista en medicina interna, la Dra. Isela Denise Peña Chavez nos comenta.

“La influenza y otras enfermedades respiratorias se pueden transmitir por medio de pequeñas partículas con el patógeno, también llamadas flugge, al toser, estornudar o al hablar. Estas gotas alcanzan hasta casi 2 metros de distancia, de ahí la importancia de estornudar o toser cubriéndonos con el codo, así como el correcto lavado de manos.”

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan lo siguiente:

  1. Use agua tibia o fría. Moje sus manos, luego cierre el grifo, luego aplique jabón.
  2. Enjabona bien, lavándote el dorso de las manos, entre los dedos y debajo de las uñas.
  3. Lave durante 20 segundos.
  4. Enjuague bien bajo agua limpia y corriendo.
  5. Seque las manos con una toalla limpia o seque al aire.

Un último recurso: desinfectantes de manos

Los desinfectantes de manos son mejores que nada. Pero no limpiarán la suciedad ni la grasa visibles, no pueden matar a todos los gérmenes y no pueden eliminar todos los químicos dañinos.

Si los desinfectantes de manos son su única opción, asegúrese de que sean al menos 60 por ciento de alcohol.

Y cuando esté en un baño público, recuerde que la baja tecnología a veces es mejor que la alta tecnología: quédese con toallas de papel.